La orquesta de los jóvenes de América


    Logo de la Orquesta Juvenil de las Américas Temporada XXIª del Mozarteum Argentino Filial Rosario – Orquesta Juvenil de las Américas – Director Christopher Wilkins Solista: Berenika Zakrzewsky (piano) Obertura School dor Scandal de Samuel Barber, Concierto para piano y orquesta Nº 2 de S. Rachmaninov, Don Juan y Las Aventuras de Till Eulenspiegel – Auditorio Fundación – Miércoles 6 de Agosto

    Siempre las orquestas o coros juveniles muestran un encanto especial para los oyentes-espectadores, primero experimentamos la emoción de escuchar música de muy buen nivel hecha por músicos muy jóvenes, adolescentes. Luego, admiramos ese entusiasmo propio de los espíritus ávidos por experimentar y finalmente nos contagia el placer de divertirse haciendo aquello que les gustan y conocen. La presentación de la Orquesta Juvenil de las Américas (por primera vez en Rosario) en la sexta función del ciclo 2003 del Mozarteum Argentino filial Rosario, no escapó a ese encanto, lo corroboró.
    Eran 110 jóvenes músicos americanos (del continente americano, vale la aclaración) reunidos por un trabajo musical que los ayudará en su futuro profesional pero que también los hará crecer como personas.
    ( Ampliar sobre la Orquesta Juvenil de las Américas )

    El programa de mano que recibió el público fue el que se entrega en cada presentación de la Orquesta Juvenil de las Américas, la información es completa, no solo sobre la organización de la orquesta, sus objetivos, sus tareas cumplidas, sus integrantes, sus sponsors y repertorio, sino también porque allí puede leerse las ciudades que integraron la gira 2003, nombrando y haciendo referencia a las instituciones locales que permitieron su presentación en distintos países.

    La función comenzó con el agradecimiento de una integrante de la orquesta de nacionalidad argentina quien a su vez presentó a otra argentina la cellista Georgina Mussin para dirigir (para grata sorpresa de los presentes) el Himno Nacional Argentino. Es una costumbre en cada concierto de esta orquesta tocar el Himno del país que están visitando y que sea dirigido por un integrante de esa nacionalidad.

    Después de ese homenaje al país que los recibe hizo su entrada el director que tenía a cargo el concierto en Rosario, Christopher WiIlkins (la dirección se alterna con el otro director titular Carlos Miguel Prieto quien ya había dirigido en Buenos Aires). La primera obra de Samuel Barber, School for Scandal dejaba en claro el gran sonido orquestal y la afinación. Luego llegó el bonito, conmovedor y desafiante concierto de Rachmaninoff. Desafiante sobre todo si su intérprete es tan joven como Berenika Zakrzewsky, sin embargo la pianista canadiense demostró su madurez para esos pasajes que necesitan de carácter y más aún mostró su técnica de digitación limpia, clara. Su performance tuvo el marco de una orquesta que sobre todo se lució en la dinámica. Tal vez para favorecer el balance del sonido entre la orquesta y el piano, hubiese sido favorable reducir un poco la orquesta, sin embargo esto no empañó para nada el placer de escuchar una obra tan completa por jóvenes tan bien preparados.
    El programa terminó con dos obras de Richard Strauss, Don Juan y las Aventuras de Till Eulenspiegel, dos especiales obras para apreciar la gran concentración de los músicos especialmente vientos y percusión, siempre atentos a las marcas del Wilkins, un excelente director de gestos claros y de espíritu entusiasta que intercambia con sus músicos.
    Cabe señalar que los instrumentistas cambian de atril durante el concierto y así por ejemplo quien fue el primer violín en la obra de Barber, se ubicó en las filas de atrás para Strauss, eso seguramente responde a los objetivos que la Orquesta se plantea para la formación de sus músicos.

    Fuera de programa, travesuras
    El programa de concierto se había cumplido y nos llevábamos la satisfacción de haber escuchado a una gran orquesta, pero el aplauso insistió y los músicos de la Américas estaban preparados. Reingresó Wilkins al escenario y anunció en su particular castellano que nos dedicarían a los presente la obra española El Baile de Luis Alonso de la zarzuela de Srozabal.
    Con la música española, que nunca falla, lograron los jóvenes de las Américas terminar de transmitir su entusiasmo a la platea, desde donde comenzó otro aplauso con insistencia y entonces desde la percusión, un joven con su pandereta comenzó a caminar con ritmo entre los atriles, se acercó a las bambalinas y detrás de él ingresó con el mismo ritmo el director, ya cerca del podio, el joven contó: uno, dos, tres y la orquesta arrancó con “Tico Tico …” , el joven de la pandereta invitó a bailar a una violinista, luego a otra, los celistas giraban los cellos, el joven de la pandereta saltó a la platea y aquí invitó a las damas del público. Desde el escenario seguía sonando la música bien hecha. Si tenemos en cuenta que la sede de la orquesta es EEUU, lo sucedido fuera de programa llevaba el sello de los que saben armar un buen espectáculo pero además, lo más importantes es que se trató de las licencias que solo pueden darse los buenos músicos.

    María Josefina Bertossi
    7 de Agosto de 2003
    Rosario Argentina



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