Manfredo Kraemer

    El violinista Manfredo Kraemer estará al frente del concierto que inaugura la Temporada 2005 del Mozarteum Argentino Filial Rosario, este ( Jueves 31 de Marzo ). Solo tres preguntas bastaron para reproducir aquí sus interesantes respuestas con referencias acerca de la Pasión según San Juan de Bach, su función de director desde su violín y la música barroca en la Argentina.

    Manfredo Kraemer en un ensayo previo

    Ya hemos perdido la cuenta de las veces que el maestro Kraemer visita nuestra ciudad, pero no hemos olvidado que cada una de sus presentaciones (ya con The rare fruits council, o como concertino de la Pasión según san Mateo en el 2003, o liderando a tantos otros músicos especialistas del barroco) han sido siempre de altísimo nivel, el mismo que se apreció hace unos pocos días en el IVº Festival Internacional de Música Barroca en Córdoba del que fue director musical proponiendo programas o eligiendo entre las propuestas , ”no lo hago solo” aclara, “hay un rol muy importante en lo organizativo y logístico que le corresponden a Nina y Claudia Diehl.”
    Dentro de ese festival también tuvo lugar el concierto que él mismo dirigió y que es el se repetirá este Jueves 31.

    EN: ¿En versión con instrumentos originales, en 2003, escuchamos en Rosario la ( Pasión según San Mateo de Bach ), qué diferencias se pueden señalar con la Pasión según San Juan?
    Manfred Kraemer: Para decirlo en forma pragmática, hay un par de cosas que la hace muy distinta a la Pasión según San Juan, el origen está en el mismo Evangelio, es decir hay diferencia entre la historia de la Pasión como figura en San Mateo y en San Juan. La San Mateo es una obra larga, lleva doble coro, doble orquesta, muchos instrumentos difíciles de conseguir en la Argentina (siempre estamos hablando de hacerlo en una versión histórica). El Cristo de la San Mateo es un Cristo manso, sufriente y esa tónica está trabajada por Bach con una música más contemplativa, más conmiscerativa del sufrimiento de Jesús, en cambio, la Pasión según San Juan podemos decir que es una obra expresionista, que pinta con colores mucho más violentos el sufrimiento de Cristo, de hecho vemos a un Cristo más aguerrido, su presencia irradia autoridad, se le planta a Pilato y si bien termina siendo el Cristo sufriente de cualquier Pasión, todo ese expresionismo se traslada también a todos los números de coros, a la turba que son pintados con colores mucho más crudos y de susto. Todo esto tiene que ver con la manera en que lo represente cada uno, esto es así en la manera que se extraiga del texto conclusiones que a mi me parecen obvias. Esas son conclusiones que uno extrae de los coros que tienen una fuerza expresiva enorme.”

    EN: ¿Cómo es esa experiencia de dirigir desde el violín?
    Manfred Kraemer: Es muy especial, y a la vez no debiera serlo. La figura del director, tanto la del director de orquesta, o la del coro o la del director técnico de un equipo de fútbol, es una figura completamente inflada, sobrevalorada, y sobredimensioda por un sistema que siempre quiere tener caudillos y referentes claros en una especie de `star system´, y entonces parece que es todo más simple, después, se puede ensalzar a uno, felicitar a otro o criticar y echar a otro. Pero la realidad, la histórica, es que esta figura del director apareció mucho más tarde, se cristalizó a fines del siglo XVIII, principios del XIX. Anteriormente solo en casos como cuando había que dirigir orquestas para el ballet de las cortes, por ejemplo bajo Luis XIV con Lully, aparecía la figura del director que era alguien que golpeaba el piso con un palo para que la gente mantuviera el ritmo. En todas las formaciones de cámara de la época no existía el director que se planta adelante, eran uno o varios instrumentistas que de algún modo coordinaban o mantenían el orden, Bach, por ejemplo, si no dirigía desde el órgano lo hacía desde la viola, si bien tocaba muchos otros instrumentos le encantaba esa posición de viola. Otro ejemplo, era Corelli, cuando dirigía los concerti grossi, que incluían 24 violines, más cellos, contrabajos y clave, él dirigía desde el violín y tenía un clavecinista, muy capaz, llamado Pasquini que coordinaba el orden en el bajo. Es decir, que hay varias personas que coordinan y yo creo que eso es lo que intento hacer y lo que creo que logramos es que haya varios referentes o que podamos decir: todos son responsables. El hecho de no disponer de un director al frente, hace que todos estén muy atentos y sean artistas responsables e individuales del resultado, no le viene predigerido de enfrente. Cuando funciona, el resultado es muy superior y el público informado o sensible lo registra, siente que no hay un rebaño, sino que hay todo un cuerpo de personas responsables. Esto ha funcionado muy bien con el coro pese a la distancia física, obviamente en la base está que son buenos músicos, atentos, que escuchan.

    La música y los músicos `barrocos’ en Argentina
    Hace unos años cuando venían los músicos desde el extranjero le preguntábamos como se armaban los conciertos en Europa y nos decían que en realidad los ensayos eran pocos, se estudiaba por separado y luego se unían los músicos que vivían en diferentes ciudades de Europa. Hoy esa modalidad está dándose en la Argentina, con conciertos localizados especialmente en Buenos Aires, Córdoba, Rosario, La Plata, Mendoza, y con músicos que viajan desde distintos lugares de la Argentina, Chile o Brasil hacia esas ciudades. Por eso le preguntamos a el Maestro Kraemer si esto está más cerca de lo que se hace en Europa: «Falta mucho, está muy lejos ,mi impresión es que el movimiento ha dejado de ser efímero, es decir, ha dejado de partir de cero y cuando se llega al tres todo se disgrega y en la próxima hay que partir de cero de nuevo. Ahora las cosas también son de corta o mediana vida pero no está la impresión de que se empieza de cero, algo queda. Hay varias cosas que hace que uno piense que esto evoluciona bien pero a la vez está lejos de Europa, allí las comunicaciones de avión, de ómnibus son mejores y es cierto también, que las distancias no son tan grandes, y que los presupuestos que se manejan son mejores. La mayoría de la gente que hace esto en Argentina sigue siendo gente benevolente, son pocos los que con esto pueden hacer una existencia viable, es ahí donde falta un buen trecho por andar.
    Hay algo bueno que está ocurriendo y es que antes los músicos se formaban en Argentina y cuando estaban en condiciones de pegar el salto se iban a Europa o a EEUU con planes de quedarse, en los últimos años tenemos que muchos de los músicos que se acercan a la música barroca lo hacen desde posiciones laborales ya establecidas, son personas que por ejemplo están en orquestas. Antes nos encontrábamos que había unos locos que hacían música antigua, y entonces se movían en estancos y la gente de las orquestas sinfónicas nos miraban con desprecio. Con el recambio generacional en esas orquestas surgió un interés genuino por la música antigua y entonces se forman grupos, orquestas, grupos de ensayo o investigación con músicos que no están dispuestos a abandonar su estabilidad laboral, se van a dedicar a la música antigua y no por eso van a dejar sus puestos en una orquesta o en las escuelas y eso hace que mejore el problema de la trashumancia. Esto es un buen punto de partida.
    En Europa cuando uno hace esto de recorrer miles de kilómetros para reunirse con un cellista de Hungría y con un clavecinista de Berlín, en ese caso no lo hace por necesidad sino porque uno eligió formar el grupo de esa manera, en Argentina aún se dá esto de viajar porque no hay mucho para elegir, es decir si yo quisiera hacer algo con trompetas las únicas dos o tres trompetas que hay están en Buenos Aries, el mendocino que quiera hacer algo con fagotes tendrá que llamarlo a Córdoba o a La Plata.
    «

    Manfredo Kraemer

  • Nació en Buenos Aires y comenzó sus estudios de violín en Córdoba, con su doble nacionalidad argentina-germana se radicó en Alemania en 1984 y estudió en la Escuela Superior de Música de Colonia con el profesor Franz-Josef Maier.

  • En 1985 fundó junto a otros colegas la orquesta Concerto Köln. En 1986 fue invitado por Reinhard Goebel a integrar Música Antigua Köln. Su carrera freelance comenzó en 1991 colaborando con ensambles como Les Arts Florissants, Les Musicians du Louvre, Anima Eterna y trabajando con directores como William Christie, René Jacobs, Gabriel Garrido, Jordi Savall, entre otros.

  • Desde 1992 es el primer violín de Le concerts des Nations que lidera Savall.

  • En 1996 fundó The Rare Fruits Council.

  • Desde 1993 dicta los cursos de verano en el Longy School of Music, Cambridge, EEUU. Desde 2002 está a cargo de la cátedra de violín barroco en la Escuela Superior de Música de Catalunya en Barcelona.

    Algunos Registros Discográficos

    Dietrich Buxtehude
    Emma Kirby, Lars Ilrik Mortensens, John Holloway, Manfredo Kraemer, Jaap ter Linden
    Sello:Marco Polo/Da Capo 8.224062
    1996 – 72:15 min.

    Anónimo
    Jordi Savall
    Le Concert des Nations, Manfredo Kraemer
    Alia Vox AV 9824
    1997 – 65:09 min.

    Georg Friedrich Händel
    Nicholas Kraemer
    Raglan Baroque Players
    Sophie Daneman, Daniel Taylor
    Virgin 7243 5 45277 22
    1996 – 172:56 min.

    Giovanni Battista Pergolesi, Francesco Durante, Leonardo Leo
    Nicholas Kraemer
    Raglan Baroque Players
    Elizabeth Wallfisch
    Hyperion CDA67230
    2000 – 58:43 min.

    Heinrich Franz von Biber
    Manfredo Kraemer, Pablo Valetti, Balász Máté, Laurenz Duftschmid,
    Laurenz Duftschmid, Mara Galassi, Rolf Lislevand, Rolf Lislevand, Alessandro de Marchi
    Auvidis E 8572
    1996 – 78:53 min.


    María Josefina Bertossi
    Rosario – Argentina
    28 de Marzo de 2005



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