Si hay un pináculo para los artistas, esto es, un nivel más alto donde habitan los elegidos, ayer viernes 27 de Julio de 2007 entre las 10 de la mañana y hasta las 8 de la noche, el lugar de José Cura quedó vacío, porque durante ese tiempo bajó humildemente al llano y se conectó con los jóvenes que asistieron a su clase magistral, tanto con los que cantaron como con los oyentes. (sí leyeron bien, con humildad, palabra que según los “críticos” no pueden aplicársela a este rosarino apasionado por su trabajo).

Todos estaban expectante por lo que diría o comentaría el maestro, y el maestro Cura fue un verdadero maestro. El pedagogo Estanislao Antelo*, de la misma Universidad donde ayer se celebró la clase magistral dice que “para enseñar, usted tiene que pasar….lo que otros le han dado ….tiene que recetar, ….tiene que exhibir y exhibirse, …. dar el tiempo y hacer el tiempo,… querer que el otro sea alguien en la vida, …. amar lo que se enseña…”. Todo esto ejerció José Cura o José Luis como lo llaman los rosarinos que lo conocen mucho antes que el público internacional.

Cura no tuvo empacho en pasar esa experiencia de intensos 15 años de funciones de ópera, de canciones de cámara, de composición y de dirección orquestal en un vocabulario liso y llano, con imágenes concretas cuando necesitaba sacar otra actitud interpretativa por parte de los cantantes que tuvieron la gran oportunidad de ser escuchados por él.

Si hubo algo en común que trabajó y sobre lo que insistió con casi todos los participantes activos fue la actuación, dejó en claro que el cantante es un actor: “somos actores, podemos actuar…aprovechémoslo, y para eso hay que ser inocente, como cuando de chicos jugábamos a ser otros, esa inocencia nos tiene que servir para actuar”.

En ese pase de experiencias también se refirió a la actividad musical como trabajo impostergable, aunque haya afecciones de salud u otros inconvenientes, y también habló de ese “gran desafío de conjugar el mundo del Bussiness con el Arte”, otro aspecto para considerar por los cantantes profesionales.

El salón de Actos estuvo completo durante toda la jornada y en las primeas filas de butacas se ubicaron los docentes y directivos de la escuela, entre el público hubo cantantes de ópera, estudiantes, instrumentistas, directores de orquesta, cantantes de música popular, todos entendieron el acontecimiento que representaba esa clase especialmente por la generosidad del maestro.

Los participantes activos fueron alumnos avanzados de canto y egresados en relación con la Escuela de Música de la Universidad Nacional de Rosario: Ismael Barrile, Florencia Machado, Mariana Pedroza, Verónica Alvarez, Ivanna Grennon, Carina Lugarini, Milton Miller, Belén Rivarola, Andrés Novero, Sol Bennasar y Romina Casella.

El barítono Ismael Barrile egresado de la escuela y primer participante de la clase dice que el Maestro Cura “se adaptó a cada uno de nosotros, nos escuchó y a cada uno nos pidió el aspecto que necesitábamos mejorar para una mejor interpretación. Para mi, que él haya venido aquí a hacer esto, es como si Plácido Domingo hubiese venido a dar una clase hace 30 años , pero él es argentino y nos habló en nuestro idioma, además, nos dijo siempre la verdad, las cosas como son. Me gustó cuando habló de las reglas, solo se las puede romper si las hemos cumplido alguna vez. El vino generosamente a dar la clase a la que teníamos acceso gratuito y además, valoro que estuvo siempre a la par de los cantantes que estábamos allí para aprender”.

*del libro de Estanislao Antelo Instrucciones para ser Profesor Santillana – Bs As – 1999. Antelo es pedagogo, docente en la Universidad Nacional de Rosario.

María Josefina Bertossi
28 de Julio de 2007
Rosario – Argentina


El maestro José Cura se encontró con el Maestro Di Lorenzo (guitarrista), le dió un gran abrazo y dijo que Di Lorenzo era el responsable de que él estuviera ese día en ese lugar.


El maestro José Cura con Mariana Pedroza.


El maestro José Cura con Verónica Alvarez.


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