Rosario ha cambiado. No es la misma ciudad que conocíamos hasta hace casi dos años. La Pandemia hizo lo suyo, y luego, otros factores que no serían la especialidad de este espacio analizar, completan esta ciudad que se ha vuelto distinta a aquella. Varias veces intenté comenzar a escribir sobre el tema que origina este artículo y varias veces pensé si no sería banal. Convencida de que no lo es y que es muy importante porque involucra a muchos ciudadanos rosarinos que de repente se vieron privados de las actividades musicales que se habían hecho costumbre y que se habían constituido en un sello rosarino indudable, me pregunto qué pasa con la música clásica que no suena en los cronogramas de actividades culturales municipales.

La querida María Eugenia «Quena» Barbarich me decía cuando inauguré este sitio: «agregale comillas a `clásica´ porque con esa expresión es mucho lo que se abarca». La Música clásica, en la clasificación de los períodos históricos de la música Occidental, corresponde a un período corto (1730-1820)*, relativamente corto si lo comparamos con otros que han superado más de un siglo. No es el caso de hacer aquí  un análisis de esa clasificación, solo lo menciono para ponernos de acuerdo sobre el tema del que estamos hablando. Hoy en lo coloquial usamos la expresión música Clásica para referirnos a la música de cámara vocal e instrumental, de solistas y ensambles, canto lírico, puestas de ópera, opereta y zarzuela, promoción de creadores contemporáneos y de sus obras.

El Público
En una charla  informal con una amiga que nada tiene que ver con el mundo de la música clásica pero que alguna vez, asistió a los conciertos en la Biblioteca Argentina, hace unos días, asombrada por la ausencia de esos géneros en las programaciones de actividades culturales, me preguntó: ¿Y todo ese público ahora, a dónde và, qué hace?.  También me lo pregunto, y agrego: ¿qué se le ofrece?
En los ciclos de conciertos municipales había propuestas que por supuesto, atraían más público que otras.

Son imborrables las imágenes de la Biblioteca Argentina repleta de personas en cada función del ciclo de las 32 Sonatas de Beethoven en 2005 con la participación de pianistas rosarinos y algún otro invitado procedente de otras ciudades del mundo. También recuerdo la fila tempranera por el Pasaje Alvarez para entrar a ver una semi puesta de Zarzuela y Opereta presentada por ARDAL, o los recitales de piano en la explanada del Castagnino; o la función de I Pagliacci en el Anfiteatro Humberto de Nito (en imagen) con la exacta puesta que un tiempo antes se había producido en el teatro. Esa, fue la oportunidad de muchos, especialmente de familias completas que por primera vez, pudieron ver una ópera y comprobar que no es nada raro, nada inalcanzable, nada elitista.

Todo esto que apenas podemos describir porque fueron innumerables cada una de esas actividades, tenía su público que algunas veces se quedaba sin ubicación. ¿Y saben qué tenía de bueno eso?, que era tanta la actividad musical que alguien que se iba de allí enojado porque no había conseguido ubicación, seguramente el enojo le duraba poco porque en otro punto de la ciudad, había dos o tres propuestas más de música clásica, gratuitas, para disfrutar.

La divulgación es tan importante como la misma producción musical
Los ciclos de conciertos municipales tuvieron un rol en la divulgación musical para destacar,  ya sea para promover la interpretación de obras de compositores latinoamericanos y específicamente, rosarinos de todas las épocas como el de repertorios que en muchas ocasiones se daban en primera audición. o los ciclos que incluían concursos de composición con votación del público asistente.

Autogestión
Obviamente, de nada de esto se habló alguna vez en el programa de Tinelli, lo señalo por las dudas que alguien suponga que porque estas actividades no tienen espacio en los programas con rating, no sirven, no nos sirven, no les sirven. Son justamente estas actividades que llamamos vulgarmente de la música clásica, las que necesitan fomento y promoción de los niveles del estado.

Se ha puesto de moda la palabra «Autogestión»  y creo que es porque con esa palabra se desligan  compromisos haciéndonos creer que la única posibilidad de producir hechos musicales es con Autogestión, es decir: el músico intérprete o creador  se provee o se hace cargo de todo, si puede. La Autogestión es una buena idea, siempre y cuando, se sume a otras gestiones. Todas pueden convivir, y de hecho hasta no hace mucho, han convivido.

Desde que trabajo con EntreNotas, llevo la estadística de dieciocho temporadas. Hubo temporadas que alcanzaron hasta 70 actividades por mes (según las Agendas de agosto 2004, 2005, 2006 / 2007). El resto de las Temporadas entre marzo y noviembre sumaban entre 30 a 45 recitales por mes en Rosario, de los cuales más de la mitad tenían gestión o auspicio municipal.

En los ciclos de conciertos municipales no faltaban los ciclos de los coros, cómo faltarían en una ciudad coral por excelencia, además de varios ciclos cada año dedicados a la guitarra. Eso era un ejemplo de cómo se articulaban actividades con instituciones como los coros vocacionales, la Asociación Guitarrística de Rosario, la Asociación Rosarina de Artistas Líricos, la Asociación Camarística de Rosario, Amigos del Arte,  y también con festivales como el Marta Argerich Presents Project,  el Oboefest, el Limina (en sus distintas ediciones), entre otros.

La sugerencia
La Biblioteca Argentina o el Museo Castagnino tienen generosos espacios de accesos o en derredor, en donde bien podrían organizarse conciertos al aire libre y en esta época del año. La franja del río y otros tantos espacios abiertos podrían también ser considerados. Para ello se estaría necesitando amplificación de instrumentos y voces. Funciones donde los músicos (creadores y /o intérpretes) recibirían su cachet al igual que perciben sus honorarios los servicios de sonido.

La paciencia y el respeto
Desde que surgió la pandemia y se decretaron el ASPO, y luego la DISPO, los músicos respetaron el aislamiento, luego el distanciamiento y, con paciencia, han esperado el momento de volver, de regresar a todas esas actividades que no habían sido programadas para la temporada 2020, mucho antes de que la Pandemia justificara su suspensión.

Todas esas actividades musicales a la que he hecho referencia, son un sello de Rosario, no se pueden perder, no debemos perderlas.

Concretamente ¿ cuándo volverá a hacerse presente la Música Clásica en los cronogramas de actividades culturales organizadas por la Municipalidad de Rosario?

 

María Josefina Bertossi
publicado el 19 de setiembre de 2021
en Rosario – Santa Fe – Argentina

 

* Don Michael Randel, The New Harvard Dictionary of Music – Octava Edición 1996 – pág 172

 

Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin mencionar su fuento y su autora María Josefina Bertossi. Todo los derechos reservados.


7 comentarios en «Música Clásica, Ausente»
  1. Querida Josefina. No puedo estás más de acuerdo contigo. Por ejemplo el 5 de octubre el Conjunto Promusica de Rosario festeja en a el Teatro El Círculo el 100esimo aniversario del nacimiento de su fundador, el inolvidable maestro Cristian Hernández Larguia. Nos cuesta difundir y lograr el interés de los rosarios en recordar al Maestro. Quien solía llenar el Monumento Nacional a la Bandera con conciertos sinfónicos corales y hacer cantar a multitudes Villancicos Navideños. Dios quiera que la gente recupere el aprecio y disfrute de la música “Clásica” una vez más. Sino querara el éxodo también de artistas creativos valiosos y sensibles y luego el olvido o la entrega a cumbia barata ya “músicos” de dudoso talento, inexistente formación y efímero paso.

    1. Estimada Josefina: lo compartiré en mi FB a fin de difundir tu opinión, pero te pregunto: ¿podrías enviarlo a la municipalidad de Rosario, para que lo tengan presente y para que «actúen»… en consecuencia? Y un detalle: creo necesario que incluyas en la música clásica no sólo la música de «cámara», sino también la sinfónica. Pero entiendo que esta desgraciada pandemia alteró, no sólo la programación de la municipalidad de Rosario y de la provincia de Santa Fe sino de todo el mundo, muy lamentablemente. No sé qué opinar sobre las restricciones que impusieron nuestros gobiernos de los tres niveles, pero nos ha afectado a todos y muchísimo. Felizmente, en Europa ya empezaron a programarse conciertos. Pero creo que todo el mundo NO SERÁ EL MISMO QUE ANTES DE ESTE VIRUS. Pienso que en otras épocas de la humanidad han pasado por situaciones equivalentes o semejantes. Si no, ¿porqué el «DECAMERÓN» de Bacaccio, de la edad media??? Pero he advertido que ya antes de esta pandemia, nuestro teatro «EL CÍRCULO» daba espacio y promocionaba a artistas no «clásicos»… y entiendo que por razones económicas. ¡Un desperdicio, ya que ese teatro tiene una excelente acústica, que esos artistas no necesitan, y fue diseñado puntualmente para conciertos de música clásica!!! «EL CÍRCULO» es más grande que muchos teatros refaccionados en Europa post 2a. guerra mundial, que son realmente chiquitos y de un estilo modernoso… Yo apunto a la conducción de «EL CÍRCULO», más que a los organismos oficiales que bien citás, y porque, en medio de la crisis argentina, creo que también hay que dar lugar, yo entiendo, a las iniciativas privadas.

    2. Pregunto: ¿porqué se celebrarán los 100 años del Maestro Cristián Hernández Larguía en fecha » 5 de octubre» si él había nacido el «6 de octubre»…? Siempre supe que su día era el «6».

      1. GRACIAS OLIVIA por tu comentario. Con respecto a que la Municipalidad, lea el artículo te confirmo que les llegó pero hasta ahora no acusaron recibo.

        1. Lamentable que no hayan respondido desde la muni… Ya leí tu artículo, Josefina, y con suma atención. Pero insisto en que habría que requerir las iniciativas ‘privadas’ también, que sólo priorizan lo «económico»… Estoy convencida de ello. Si no, ¿qué pasa con la programación de nuestro «EL CÍRCULO»??? Creo que es harto notable… el valor «$$$ $$$»… !!! Y claro que extraño los conciertos en la Biblioteca Argentina, por ejemplo!!! Saludos, gran luchadora!!!

  2. Lamentablemente la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario se encuentra silenciada también. Es nuestra responsabilidad como público pedir por el regreso de estos conciertos así como también una activa gestión cultural en la provincia y en la municipalidad. Bienvenida la nota, Josefina.

    1. Sigo sosteniendo que la conducción de nuestro teatro «EL CÍRCULO», también es responsable del silencio que decís, y creo que también deberíamos pedirle a esa conducción, que contrata espectáculos en su mayoría no «clásicos», y reitero que por causas económicas. Entonces, ¿brindar espectáculos públicos gratuitos a muchos??? Creo que SÍ.

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