En la Escuela Nº 518 – Fray Mamerto Esquiú de Larrea y Garay, en la zona Oeste de la ciudad continúan trabajando por la Orquesta del Triángulo. Retomaron las actividades en Abril y hace unas semanas recibieron desde la Secretaría de Cultura de la Nación 8 instrumentos para ir completando las filas, sin embargo, el envío resulta mínimo teniendo en cuenta que los integrantes de la orquesta son 65 y hay 200 en lista de espera. Entrevistamos a maestros, padres y alumnos evidenciando el entusiasmo por esta gran oportunidad. Esperamos que desde algún nivel de gobierno surja la iniciativa de apoyar con todo lo necesario este proyecto.

…para tener un futuro mejor…

Leandro Brandán
Leandro Brandán, tiene 10 años, cursa el 5º Año de la EGB, toca violoncello en la Orquesta del Triángulo. Los domingos juega al Fútbol y los martes y jueves tiene la actividad orquestal. Le pide tarea extra a las “seños” de audio y además, que se la corrijan rápido.
¿Qué es lo que más te gusta de la orquesta?
Leandro: Venir a tocar y Audio, porque puedo aprender todas las notas
¿Porqué los chicos tienen que estudiar música?
Leandro: Para aprender a tocar, para ser músicos y para tener un futuro mejor.
¿Te gusta tocar en grupo?
Leandro: .
¿Cómo suena en grupo?
Leandro: Bien.
¿Cuándo tocan en grupo cada uno respeta el momento en que tiene que tocar?
Leandro: Algunos…no te voy a decir que todos…

La niñez, no es ninguna primicia, necesita mucha atención, y el trabajo en una orquesta como el que se lleva a cabo en la Orquesta del Triángulo es prestarle atención.
En total la Orquesta del Triángulo tiene 65 chicos que asisten a clases de Audio y de instrumentos, pero solo hay 23 instrumentos (8 de ellos llegaron este año desde Cultura de la Nación): ”así se genera mucha ansiedad esperando para tocar, o haber tocado y esperar que los otros toquen” comenta Evangelina Gaido, docente de música de la Escuela Nº 518 y a cargo de Audioperceptiva y coordinación en la orquesta, agrega: ”Este año se incorporaron chicos nuevos, más grandes por los contrabajos para lo que se necesita más físico. Estamos más organizados, habiendo diagnosticado ya el proceso en que se encuentran los chicos. Es un trabajo que hicimos cuando empezamos en Abril hicimos el diagnóstico de lo que habíamos dado el año pasado, ya que ellos habían incorporado la técnica del instrumento, el lenguaje musical y tocar con otros, muchas cosas nuevas de una sola vez, hay que pensar que cuando cada uno de nosotros empezamos e hicimos nuestro proceso no fue así, fue de a poco. Con asombro y con agrado vimos que no se habían olvidado de las melodías, de las posturas, de la técnica instrumental, de sus claves, de las nociones musicales. A partir del diagnóstico armamos los grupos para Audio. Porque ahora se complejizaban las clases de audio, tenemos un nivel con los chicos que venían a tocar contrabajo y otros 7 chicos que se incorporaron reemplazando a otros que se mudaron de la ciudad y luego un nivel intermedio con las trompetas que habían empezado en Agosto del año pasado y el grupo que arrancó el año pasado en el inicio. También este año se agregó el taller de Teatro que complementa la actividad musical”


Una clase de violoncello, compañeros de Leandro y la Profesora Ma. Elena Derenzi.

Los docentes

¿La secretaría de Cultura de la Nación sigue apoyando este proyecto?
Evangelina: Tenemos algunos profesores que cobran contrato con la Secretaría de Cultura de la Nación, nos han dicho que este será el último año. La Nación envía asistencias, dos veces por año, profesores de audio y de instrumentos que apuntalan el trabajo Está en nuestra idea ir a presenciar el trabajo de otras orquestas como la de Lugano, que tiene ya unos cuantos años, ya que van surgiendo nuevas necesidades pedagógicas.

¿Y los otros profesores?
Evangelina: Otros profesores están ad honorem. Estamos charlando con la provincia y la municipalidad, nosotros no sentimos que somos de uno y que queremos ser de otros, lo que queremos es trabajar con continuidad y saber que el proyecto no se va a cortar y no queremos que los chicos tengan esa incertidumbre. Además hay 200 chicos en lista de espera.
Los chicos de donde vienen?
Evangelina: Son los chicos de la escuela, que a su vez vienen de distintos sectores del barrio (de la villa, del Fonavi, y del barrio pasando Bvard. Avellaneda). Se han cambiado de escuela pero siguen viniendo a la orquesta.


Algunos de los alumnos en clase de Audio con la “Seño” Soledad Alberini.

Soledad Alberini, es también docente de audio y cuenta que «La respuesta de los chicos es maravillosa y la de los padres de la comisión también, sin su ayuda no podríamos trabajar, están organizados en todo lo que se necesita para esto.
Los chicos avanzan y estamos tan sorprendidos porque después de los tres meses de vacaciones fue como si no hubiese habido vacaciones, estaban tan bien se acordaban de absolutamente todo y ha mejorado mucho la conducta».

El apoyo y la mirada de los Padres
Mónica Krey, Walter Rodríguez y Belén Benítez son padres y hermana de algunos de los chicos de la orquesta, están allí para cuidarlos en el recreo, prepararles la merienda o guardar los instrumentos.


Belén, Mónica y “Seño” Evangelina.

“Somos diez mamás y un papá, cuenta Mónica, nos gustó venir a ayudar a los chicos, es una experiencia nueva, primero se anotó mi nena (11 años ) luego se entusiasmó el nene (12 años). Eligieron ellos venir a la orquesta. Cuando las mamás los ven tocar es una alegría para todos los padres y una experiencia para ellos mismos.
A mi nene no le gustaba leer y ahora se enganchó con Lengua y Matemática, y ahora está más abierto».

Walter, el único papá en el grupo de apoyo de padres, se ocupa de guardar los instrumentos, los profesores le enseñaron una vez como acomodarlos y ahora es un especialista en esa tarea. Walter dice que esta es una actividad que les viene muy bien a los chicos«porque es algo que les sirve, les calma esa ansiedad que en otro lugar no pueden calmar, para la tranquilidad de ellos es lo mejor que hay, y eso lo encuentran en el instrumento. Además se les enseña algo para que no estén en la calle y es una ayuda más para sacarlos de la calle. Y se les dá algo bueno que les puede servir en el futuro».

Belén, hermana de dos integrantes de la orquesta, agrega que «para ellos no es una obligación cumplir con los horarios de la orquesta, vienen por gusto, en la casa practican sin el instrumento, hacen la mímica».

Para esta orquesta la experiencia de llegar al escenario en dos ocasiones para tocar junto a la orquesta sinfónica provincial de Rosario es inolvidable. Para Mónica fue difícil porque «estábamos atentos a que no se nos escape ninguno. Había que manejar el grupo pero también fue linda porque los chicos se comportaron mejor que nunca».

Para Belén: “ Fue algo muy lindo, antes no pensé nunca que mis dos hermanos iban a tocar en el escenario”

Walter, el papá colaborador, con integrantes de la orquesta en el aula de audio



María Josefina Bertossi
6 de Junio de 2006
Rosario – Argentina


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