«Desde Lombardía (Italia) el esperancino Daniel Pacitti, músico, compositor y director de orquestas, comparte sus pensamientos sobre el flagelo de la pandemia mundial».  En un mail, como periódicamente lo hace, enviado a la  Municipalidad de Esparanza, provincia de Santa Fe, su ciudad natal, intenta aportar contructivamente sus apuntes sobre esta situación extraordinaria en el mundo.

 

 

 

 

Foto: el Maestro Pacitti con Angel Merkel junto a otros después de un concierto.

Fecha: 26 mar. 2020

Este texto puede servir, humildemente, a los dirigentes, políticos, gobernantes, y naturalmente a la comunidad, inclusive no solo santafesina. He trabajado bastante para que sea un aporte útil y constructivo. Pido disculpas si esto es extenso; lo mismo por mis eventuales errores. Todo es espontáneo y de corrido. Deseando buena salud para todos, les envío mis cordiales saludos.

Daniel Pacitti

Estimados santafesinos, en estos momentos de profunda reflexión existencial y habiendo cancelado mis actividades por obvios motivos, he tenido el tiempo de investigar surcos del pasado, mi inquieto espíritu pesquisa, además para realizar un gesto espero para alguien útil; un modo de tener respeto a quien en trinchera, arriesgando mismo la vida por el prójimo, y los que ya la perdieron heroicamente, esperando no sea vana, eso depende de nosotros. Antes envío alguna información esperando ser edificante.

Siguiendo algunos debates parlamentarios de Italia, Francia, Alemania, Unión Europea, se denota la eminente gravedad de este mal inesperado. No puedo en breve sintetizar la cantidad de argumentos tratados, discutidos, sería demasiado extenso. No obstante siento el deber de extenderme. Pido disculpas por hurtar vuestro precioso tiempo.

Encuentro muy fundamentado y de espesor comentarles cuanto Mario Draghi (1947) ex presidente de la Banca Central Europea (2011-2019), persona de respetable trayectoria y experiencia, expresó en una nota en el Financial Times. A pesar de que la sustancia de la nota es referida a la Unión Europea, presumo que es un punto de referencia que puede servir y aplicable en otros países, en este caso me refiero a Argentina particularmente.

En una nota que concedió en dicho periódico, según mi humilde opinión, son atendibles las afirmaciones que Draghi recalca con firmeza. Dice Draghi: “los jefes de los Estados de Europa deberán decidir cómo afrontar la guerra contra el coronavirus, en especial cómo proteger los ciudadanos de las pesadas consecuencias en que los están golpeando en la vida cotidiana; aquí él -que es un economista- precisa claramente que estas decisiones no solo deben tener un perfil económico, ya que se trata de un pasaje crucial,  existencial para muchos”.

Perdón si me extiendo precisamente sobre una temática europea, pero deduzco que -en otra escala- puede que servir como una recapacitación para nuestro contexto y aplicable a nuestra realidad social.

Precisa Draghi que “uno de los problemas que sale a flote durante esta peripecia es saber si Europa quiere estar unida; es un test que enfrenta en esta crisis un territorio que hasta hace algún tiempo se le llamaba Comunidad Europea y hoy Unión Europea”.

Evidente que los sustantivos simplifican dos distintas etimologías. A mi personal entender se identifican dos esencias, el primero tiene un significado más vasto, profundo, por decir solidario, y el segundo puede entenderse como una suma articulada de Estados, a fin de cuentas un complicado mosaico de egoísmos nacionales. Algunas veces he seguido discursos y razonamientos de Draghi, que respeto como erudito en materia económica, pero nunca lo escuché hacer una afirmación tan fuerte.

Prosigue – Draghi- observando que de frente a estas circunstancias imprevistas es necesario un cambio de mentalidad, como en las épocas de las guerras. Afirma que “el shok no es cíclico y vacilar o dudar en actuar apropiadamente puede llevar a una situación irreversible”.

Con esto quería describir al estado en que llevó esta epidemia la situación, no solo política, de la Unión Europea. Por ejemplo, hoy estar en cuarentena es algo de menor gravedad respecto a otras circunstancias, como por ejemplo frente a los médicos, enfermeras, etc., que combaten diariamente sin tregua.

Transportando esta reflexión al contexto argentino, y diría sudamericano, donde recientemente hubo toda una serie de conflictos políticos-sociales trascendentales, la primera consideración eminente y por sobre todas las cosas por hacer, es no dejar en el modo más absoluto que este mal se propague.

Porque si afecta en tal modo a Europa política y económicamente, existencialmente, es de conjeturar lo incalculable que sería estimar las consecuencias sobre nuestra frágil y precaria realidad económica. Una tal catástrofe traería consigo toda una serie de percances, aparte lo trágico que significa.

En tal sentido, podría referirles sobre la Lombardía, que es mi región en Italia, mi segunda patria, infinidad de amigos, conocidos en todos esos pueblos. Indescriptible y sin palabras.

Que estos días, sirvan para hacernos más fuertes, elevarnos, instruirnos en nuestras horas libres, cultivarnos. No dejar de reflexionar, considerar con imaginación de quien padece, y de quien al frente -con honor y valentía- se juega haciendo su deber. Que cada uno haga su deber es un modo para que quien se sacrificó no sea en vano. Y recordarlo siempre, tenerlo presente, porque si se ignora el pasado no se sabe dónde uno está parado, y menos que menos, hacia donde va.

Italia, posee el 50% del patrimonio cultural del mundo, no es poca cosa, se lo ganó con sudor, sacrificio e inteligencia. No obstante, la ciencia, la tecnología, el progreso vigente no pueden evitar tantas muertes.

Italia siempre se realzó con todos los honores durante la historia de la humanidad, en el mayor de los casos inclusive más fuerte. Basta pensar al Medioevo, en realidad el apogeo cultural italiano, pero que se perdió casi todo, mediante fenómenos naturales, guerras, exterminios, destrucción, pestes, vandalismo, etc. Como respuesta surgió el Renacimiento en el 500, el Resurgimiento en el 800 o hasta la revolución económica que fue la Piccola Media Impresa, luego de la segunda guerra mundial, que fue un modelo económico europeo.

En fin desde el Imperio Romano a nuestros días pestes, epidemias, terremotos, volcanes, cruzadas, guerras fueron una constante. Esta tragedia de nuestros días fue sorpresiva, como también en otros países, y bien significativa.

Esperemos que en Argentina, donde los italianos son una gran comunidad, tome conciencia de la gravedad de la situación, sean disciplinados y austeros. No se debe arriesgar caer en una crisis humanitaria, que empeore una situación existencial ya para alguna muy dura.

. . .»

Para ser constructivo, el maestro Pacitti,  continúa  su texto agregando material sobre dos figuras de la música santafesina que ya programamos para otro artículo que publicaremos a la brevedad.

 

27 de marzo de 2020
Rosario – Santa Fe – Argentina

 

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