El coro de Cámara Monteverdi que dirige el maestro Octavio Verasio, en una meritoria actuación musical, obtuvo anoche el 3º premio en el Certamen Coral de música popular “Venado” 2007. También participó el Coro de la Universidad Abierta Interamericana (Rosario) que recibió el premio Esfuerzo por la cultura.
Reflexiones sobre el canto coral en la actualidad.


El 1º Premio Venado Coral 2007 otorgado por la Honorable Cámara de diputados de la Provincia de Santa Fé ($5000) fué para el Grupo Vocal Ars de Bahía Blanca que dirige Fabiana Vidal

El Grupo vocal Ars de Bahía Blanca presentó en la final: Nieblas del riachuelo (de cobián y Cadícamo arreglo de M. W), Ay quien precisa (de silvio Rodríguez VC: de Beatriz Corona), Viejas Promesas (vidala sachera de Carabajal, V.C.: de E Ferraudi) y Chilli con carne (cuyos datos se perdieron en la particular pronunciación de los presentadores).

En la ronda final el coro de Cámara Monteverdi interpretó Listen to the lambs (negro spiritual, Nat Dett), Cantar de Arriero (vidala, Sánchez y Gigena), La Huella (de Pedro Valenti Costa) y Candombre (de Elifio Rosáenz), todas obras de grandes exigencias técnico musicales.

Finalizada la segunda ronda clasificatoria del Certamen Coral de música popular “Venado 2007″ no fue difícil deducir que solo dos coros estaban en condiciones de recibir algunos de los primeros premios, uno era el Monteverdi de Rosario (cantaron el viernes) y otro, el Ars de Bahía Blanca (cantaron el Sábado) , lo difícil era saber si alguno de los dos alcanzaría el primer premio. Curiosamente, la duda se disipó en el almuerzo de camaradería cuando arribó el Coro Municipal de Mendoza (invitado especialmente para el cierre del certamen por ser el coro ganador de la edición 2006), al escucharlos (en esa ocasión en un arreglo de la Chacarera de las Piedras de A.Yupanqui, y luego, en el cierre de la competencia con un extenso y jugado repertorio), nos convencimos que ese era el sonido y el estilo del primer premio de este Certamen, cuerdas amalgamadas, trabajadas, tímbricamente uniformadas, afinación y ritmo certeros y buen muestro de dinámica y registros vocales.

Es por eso que esperábamos la ronda final, para saber si alguno de los coros con mayores posibilidades despuntaba hacia esas características. A nuestro juicio no fue así, y supusimos que el primer premio quedaría desierto. Nos equivocamos, el jurado decidió otorgar el primer premio a los representantes de Bahía Blanca, declarar desierto el segundo lugar y entregar el tercero al Monteverdi de Rosario. Cabe aclarar que de ninguna manera cuestionamos la decisión de un jurado incuestionable por sus conocimientos y trayectoria.

El Premio al esfuerzo por la cultura que otorga la Dirección de cultura de la Municipalidad de Venado Tuerto, fué para el Coro de la Universidad Abierta Interamericana de Rosario. Este es un premio en el que se tienen en cuenta los esfuerzos (o por menores) que han tenido que realizar para lograr llegar al certamen. En el caso del coro de la UAI, las vallas en la obtención de recursos para afrontar los gastos (inscripción, traslado, estadía y comidas) fueron muchas, pero los jóvenes que lo integran vencieron cada una y llegaron a la competencia.

Coro de la Universidad Abierta Interamericana que dirige Noelia Felicia

Por otra parte, el Premio del Público que consiste en una obra original de la artista venadense Angélica Rochon, fue para el Grupo vocal ARS de Bahía Blanca dirigido por Fabiana Vidal. Este premio se constituye a partir del voto del público. En otras ediciones el público votaba solo en las dos primeras rondas, en la 2007, votó durante las tres noches.

A título de reflexión sobre el canto coral en la actualidad, festivales y concursos:

Desde hace un tiempo asistimos al desarrollo de otra corriente en el canto coral, nos referimos al movimiento escénico de los coreutas, marcando algunos pasos de baile, poses, pantomimas o disfraces, una presentación más cercana a un coro de ópera, de zarzuela o de comedia musical en escena. Es esta una corriente que ya veíamos hace unos cuantos años en festivales corales como los de Porto Alegre (Brasil) o en las actuaciones de algunos coros procedentes de los Estados Unidos (muy especialmente los Men’s Glee Club de los coros universitarios).

La corriente se ha instalado tanto que hay concursos (como es el caso de Venado Coral) que en su lista de pautas generales a calificar se incluye, dentro del ítem «originalidad y presencia escénica: desplazamientos coreográficos, utilización de vestuarios alternativos, elementos de escenografía, puesta en escena, etc».

Al llegar a este aspecto nos planteamos algunas preguntas:
¿Por qué los movimientos coreográficos se dieron solamente en las obras de jazz (coro de Bahía Blanca en competencia) o en obras del Brasil (coro de Cámara de Mendoza fuera de competencia, sin contar la parodia operística casi profesional), o en la danza costera peruana El Alcatraz (Coro Monteverdi de Rosario en competencia)?
¿Qué sucede cuando los intérpretes eligen otras obras? ¿Si el coro canta una baguala, cómo completamos la puesta en escena, con un mimo que alude a cada palabra del texto? ¿Un malambo, está mejor interpretado si a los tenores y bajos los calzamos con botas con espuelas? ¿Alcanza un sombrero para interpretar un tango? ¿Pueden llamarse a esos detalles “puesta en escena”?
En realidad, aquello que hace años era la humorada de los coreutas en un ensayo o en una reunión de camaradería, hoy se ha incorporado y pasa a formar parte de la presentación de los coros y, también, aspecto a evaluar en algunos concursos.

Luego, está la cuestión estrictamente musical, por esto, tal vez sería más equitativo que a la evaluación de la puesta en escena, se sumaran obras impuestas, es decir, una misma “vara” para todos los participantes, donde quedara en claro como cada coro resuelve las dificultades de una misma partitura. En este punto también nos preguntamos acerca de otra característica de la nueva corriente, el director del coro a un costado de la formación coral, solo batiendo tiempos. Cuanto suma o resta esa posición respecto de los directores que nunca abandonan el lugar frente al coro. Claro, también nos pueden decir que la música de cámara se hace sin director al frente y que lo que se puede evaluar en este caso es la preparación del grupo, como cuando calificamos al director del coro de la ópera o de la comedia musical que no aparece nunca durante la función, solo a la hora de los saludos.

Para los que hacemos música sabemos que las obras más bonitas pueden ser aquellas que comienzan y terminan `pianíssimo´, no siempre los `forte´ son equivalentes de calidad. Sin embargo, nos hubiera gustado escuchar de algunos competidores una dinámica más amplia que dejara en claro tanto su indiscutible interpretación de los `piano´ como de los `forte´, de los registros medios, como de los agudos, especialmente de las voces superiores.

Por último, señalamos que miembros del público con quienes intercambiábamos puntos de vista sobre los participantes, nos preguntaban por qué los coros de la competencia interpretaban obras con arreglos corales que pertenecen a los miembros del jurado, al respecto decimos lo que comentábamos con nuestros ocasionales compañeros de platea: en ningún lugar de las bases del concurso se estableció prohibición al respecto, por lo tanto era válido.

El final de la reflexión después de tres días de escuchar música argentina y latinoamericana en versiones corales, es desear que el “Venado Coral” continúe por mucho tiempo, con excelentes miembros integrando el jurado (como ha sido hasta ahora) e incorporando dos categorías competitivas o no, una para coros y otra para coros con “puesta en escena”.


María Josefina Bertossi
14 de Octubre de 2007
Rosario – Argentina


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