El  miércoles pasado (23 de abril)  junto a otros, muchos, tuvimos una experiencia inolvidable cuando nos encontramos en el Teatro El Círculo para escuchar a la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario. La sexta de Tchaikowsky (la Sinfonía n°6 «Patética») suele ser una esas obras emblemáticas del repertorio sinfónico donde se mide el oficio de una orquesta y su director. Y fue más que oficio lo que comprobamos. El trabajo minucioso de su director, una orquesta íntegramente atenta y compenetrada con todo el discurso musical de la obra de Tchaikowsky, un discurso basado en los conceptos que con anterioridad refirió el maestro David del Pino para una mejor apreciación. La sala llena, algunos dirán porque es gratuito, no, no solo es eso, es que el público mayoritariamente joven quiere escucharla y así, honra la gratuidad reconociendo ese trabajo musical.  La Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario bajo la dirección del Maestro David del Pino Klinge, nos regaló una función sublime que nos permitió refugiarnos y resistir durante dos horas de una realidad donde los valores artísticos, creo, vienen confusos.

Fue la función en la que tuvo lugar la despedida de quien por 40 años, integrara la fila de los oboes, Luis Giavón. El reconocimiento de los integrantes de la orquesta, a través de las palabras del director, de sus compañeros y de la proyección de fotos, recordaron su paso por la orquesta que por su compromiso y pertenencia, coincidía con la historia de la propia orquesta.

La función se había abierto con el Concierto para Oboe de Domenico Cimarosa que lo tuvo como solista a Luis Giavón, y «Llegada de la reina de Saba” (del Oratorio “Salomón”) de Georg Friedrich Häendel  junto a quien fuera su discípulo y hoy integrante de la misma fila de oboístas, Agustín Tamagno. Fueron dos interpretaciones de excelencia que permitió el lucimiento de un músico que se retira de la orquesta pero no de la música.

Después llegó la sexta de Tchaikowsky («Patética»), y allí, observábamos la respuesta a cada gesto del director, el sonido exacto de las filas en cada una de esas respuestas, los «tempis»,  la dinámica, la atención de cada integrante en cada pasaje, todo esto dejó en evidencia el alto nivel que ha alcanzado la orquesta de Rosario, «nuestra» orquesta cómo sus integrantes prefieren que digamos.

Muchos de los presentes coincidían en que la referencia expresada por el maestro del Pino, a la inspiración originada en la realidad social de la Rusia de los zares en el final del siglo  XIX, era muy actual coincidiendo con la realidad social del mundo.

Cuando la obra terminó, aplaudíamos y nos mirábamos sorprendidos, extasiados por una experiencia estética inolvidable.

 

María Josefina Bertossi
Publicado el 17 de abril de 2022
en Rosario – Santa Fe – Argentina

 


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Pablo Russo
Pablo Russo
2 años hace poco

Excelente nota que refleja tal cual fue la excelsa actuación de la OSPR! Aprecio la aguda aclaración de la autora. No es debido a la gratuidad. El público quiere a la orquesta y la orquesta toda ha sabido cautivar a aquel. Creo que no ha habido mejor prueba, si es que hacia falta, que la cantidad de gente queriendo ver, y lamentablemente sin entradas ya, a la 9º de Beethoven. La OSPR ha sabido convocar y mantener una base fiel, creciente, de seguidores

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